11/3/09

Mala Racha

Hoy me he despertado filosófica. Por eso, les pido que, por favor, se paren 5 minutos a mirar por la ventana de su casa y reflexionar. ¿Sobre qué? Bueno, se me ocurren varias posibilidades pero hoy estoy indignada con una de ellas: la poca fortaleza interior de las personas.


Resulta que hemos visto como toda la vida nuestros abuelos y padres han trabajado sin parar, sin rechistar, nos lo han pagado todo (de hecho a mi, me lo siguen pagando), nos apoyan, solucionan problemas que de planteárseme a mi ahora mismo no sabría ni por donde empezar y, además, encuentran sitio para vivir como quieren y ser felices a su modo.



Son luchadores, señores y señoritas. Personas hechas de otra calaña, han vivido cosas que ni de lejos podríamos afrontar ahora nosotros. Han protestado y luchado por su libertad y sus ideales, han vivido una dictadura y la transición. Les han enseñado a caminar siempre hacia delante y a nunca rendirse. Son personas que, a pesar de verse en algún momento con la mierda hasta el cuello, ni se les ocurrió ir a un psicólogo a llorar, tomar antidepresivos, o simplemente rendirse y dejarse ir (cierto que algunos sí, pero hablamos en términos generales), porque “así es la vida de perra” y punto.


Miren a sus padres a la cara, piensen en el largo camino de vida que llevan recorrido, notarán como el respeto y una creciente admiración aparecen donde más o menos se encuentra el estómago.


Luego estamos nosotros, que nos quejamos porque no tenemos dinero para salir un fin de semana o porque no podemos comprarnos algo que nos encanta y, sin lo cual, no podemos vivir, o eso parece. Sin embargo, me miro a mi y a mis amigos y tenemos ropa con la que vestirnos (y no poca, a decir verdad), comemos todos los días, tenemos un techo y una cama la mar de confortable. Y, aún así, nos quejamos.



Hace poco me enteré de que varios conocidos/amigos míos están tomando antidepresivos, ansiolíticos, pastillas para dormir, etc. ¡Con 22 años! Me da por pensar y solo llega a mi una pregunta: Si con 22 años no pueden aguantar la “insoportable carga” de la vida… ¿Qué harán con 30 años, 2 hijos, hipoteca, crisis económica, letras del coche y problemas conyugales y/o laborales? Seamos razonables por una vez, por favor. Que lo tenemos TODO.


Quejarse es muy fácil. Tan fácil que una vez te instalas en la posición de víctima quejica es difícil querer volver a ser fuerte y autónomo. Es mucho más cómodo que nadie espere nada de ti porque “estás mal” o “estás deprimido y hay que entenderlo”. La frase más escuchada en ellos fue “Estoy mejor, pero poco a poco, va a ser un camino largo” y “Al principio de tomar los antidepresivos me sentía mejor pero ahora ya es que si no los tomo me siento fatal”. Seguro que a todos se os ocurre alguna respuesta a eso. Las que me vinieron a mi a la mente fueron: bueno, no tiene porqué ser tan lento el proceso, podrías acelerarlo un poco poniendo de tu parte; normal que te sientas fatal si no los tomas, los antidepresivos son altamente adictivos.


Pero lo que más ganas me daban de decirles (lo cual no hice porque “lo están pasando mal”) es: Joder! Espabila, que la vida son dos días y los estás perdiendo lamentándote de lo asquerosamente triste que es tu vida. Pero mira a tu alrededor: tus familiares están sanos, tienes para vestirte y comer, una casa, ¡tienes hasta coche! Los antidepresivos no son un puto milagro, te ayudan a sentirte mejor para que tú salgas del pozo de mierda, no te sacan ellos solitos de él. ¡No tienes problemas reales! ¡No te falta de nada! MIRA A TU ALREDEDOR, coño, todos hemos tenido una mala racha, y las que quedan por venir.


Somos unos Hipócritas y nos hemos acomodado tanto a ello que nos da igual.


Como decía Luis Piedrahita: “Yo me indigno”.

23/2/09

And The Oscar Goes To....

...Penelope Cruz!
Cuando me metí ayer en la cama no me cabían muchas dudas de que el óscar por mejor actriz de reparto iba a venirse a España, más que nada por el bombardeo promocional que han realizado de esta actriz y la película en EEUU. Que nadie me malinterprete, Pe lo hace genial en la última película y creo que se merece el Oscar, pero era bastante previsible. Su papel en "Vicky Cristina Barcelona" de histérica loca de amor por Bardem lo borda. Los papeles de mujer de barrio español los hace genial, lo cual no es tan fácil como pueda parecer (menos mal que realmente no habla inglés como en la película).


Igualmente previsibles eran el Oscar para la mejor actriz principal que recibía Kate Winslet por "The reader" y Heath Ledger, cuya familia recogió el Oscar póstumo. La gran premiada fue "Slumdog Millionaire" que ganó 8 Óscars, incluido el de mejor película y mejor director (Daniel Boyle). Sinceramente, no me lo esperaba. La película es una pasada pero no se le ha dado el bombo acostumbrado para una película triunfadora en la noche de estos premios. De hecho hasta hace unos días no había visto un cartel de esta película, ni habia oído halar de ella en televisión o ver que la mencionaban en los periódicos. La ví hace 3 semanas y me encantó. Es una película que te hace descender a las chabolas de la India, al tipo de vida que la gente pobre tiene en dicho país y cómo el hecho de acertar todas las preguntas en "Quién quiere ser millonario" siendo pobre es motivo de detención policial.


La gran decepción: El curioso Caso de Benjamin Button, que solo se llevó 3 estatuillas , aunque bien merecidas (mejor maquillaje, mejores efectos especiales, mejor dirección artística) ya que el maquillaje es genial (quién ve al guapísimo Brad Pitt en el pequeño viejecillo del principio?) A mi me gustó la película, para que mentir. Pero no la veía ganadora de tantos oscars y por eso me temía lo peor. Pensaba que iba a ser tan premiada como se anunciaba en el trailer, habiendo como había otras grandes películas a su lado. Menos mal que en la meca del cine aún hay un poco de sentido común y de vergüenza, sería un canteo que premiaran a la película con mejor campaña promocional siempre.


La gran sorpresa para mi fue, sin duda alguna, el Óscar al mejor actor que fue dado a Sean Penn. Cuando lo leía en el periódico esta mañana casi me pongo a dar saltos de alegría en la cafetería. Por fin los Óscars dejan de lado el politiqueo y las pequeñas rencillas para premiar a alguien que se lo merece (estoy muy decepcionada de los Óscars del año pasado, se nota?). Sean Penn no es un actor demasiado querido en estos premios pero aún así su papel en "Mi nombre es Harvey Milk" es indiscutiblemente bueno. Por otro lado, una película que trata sobre el movimiento por los derechos de los homosexuales en los años 60 y, además, lo hace a su favor, tuvo que impactar bastante al público estadounidense, tan puritano y reprimido. Por eso: aplausos para la academia.


Qué más decir de una gala como la de anoche. Me parece que este año los premios están donde debían estar y no donde ellos quieren que estén, no sé si me explico. Estoy muy contenta con el balance de ayer. Lo único que me ha impactado e indignado de ello es su recogida en los periódicos españoles. En El País, por ejemplo, se recogía a doble página el gran triunfo de Penélope Cruz pero no decían absolutamente nada del resto de los premios. En el Mundo tres cuartos de lo mismo. El único que incluía información adicional era el 20minutos. Joder, vale que lo de Pe es una pasada y que "ya era hora" y demás... pero ¿tanto como para obviar el resto de los premios?

En fin, en España solo interesa lo español. O eso parece.

5/2/09

Sin Duda, El Mejor Discurso Que He Oido




Acaban de escuchar a Severn Suzuki, una niña canadiense que el 3 de junio de 1992 tuvo las agallas de presentarse ante la Conferencia de Medioambiente y Desarrollo "The Earrth Summit", celebrada en Río de Janeiro, y pronunciar las palabras que realmente importan, lo que todos pensamos pero ninguno decimos. Esta niña, con tan solo 12 años ya hacía 2 que habia fundado ECO (Environmental Childrens Organization) con sus amigos de Vancouver. A una edad tan temprana, recaudaron fondos para poder asistir a dicha cumbre con unos cuantos amigos más.

Les juro que acabo de quedarme pasmada. Para que luego digan que no podemos hacer nada. Probablemente el discurso que esa niña dio no cambió las decisiones que iban a tomarse en Río de Janeiro esos días, pero seguro que despertó la conciencia de alguno de los asistentes.

Veo a una niña de 12 años, con las ideas tan claras, tan comprometida y tan decidida a cambiar las cosas. Y me veo a mi misma, aki sentada, sin hacer absolutamente nada. Solo ver cómo el mundo se desmorona, sin alzar la voz, sin intentar cambiar las cosas realmente. Lo que acabo de oir es un discruso político simple y sencillo, pero realista y muy duro. Que una niña tenga que decirnos cómo son las cosas porque no somos capaz de verlo por nosotros mismos, creo que dice mucho de la forma en que el mundo está siendo gobernado.

2/2/09

Vamos a Empezar por el Principio...

Hacía mucho tiempo que no leía el periódico y encontraba en él alguna noticia esperanzadora. No es la noticia del año, ni mucho menos, tampoco promete que el mundo se vaya a arreglar, de ninguna manera, pero da a los niños un pequeño rayo de luz al final del camino. La noticia es, a grandes rasgos, que en los países subdesarrollados (sobre todo en África, Latinoamérica y Asia) en que el trabajo infantil no está prohibido y es una regla general, los niños comienzan a organizarse por sus derechos.

La premisa que siguen es: mientras no haya una legislación que prohíba la explotación infantil y sea necesario para la supervivencia de estos niños y sus familias que trabajen, por lo menos que tengan algunos derechos. Como dije arriba, no va a arreglar su situación, está claro. Sin embargo, por algún sitio han de empezar a luchar.

La situación respecto al trabajo infantil es muy triste actualmente. Unos 218 millones de niños trabajan en condiciones infrahumanas, sin ningún tipo de derecho. No pueden ir a la escuela, ni quedarse en casa cuando están enfermos. Ya ni hablemos de acceder a la sanidad, de tener un salario justo o, simplemente, no recibir una paliza cuando a su patrón le venga en gana.



Claro que el objetivo ha de seguir siendo la abolición del trabajo infantil. Estos "adultos prematuros" deberían estar jugando al fútbol o con las muñecas en vez de recolectar materiales en grandes basureros o fabricar productos deportivos durante 14 horas al día. Pero siguen necesitando comida, para ellos y su familia, por eso trabajan. Muchos no quieren que les prohiban trabajar, solo trabajar en mejores condiciones. Cuando sus padres puedan acceder al mercado de trabajo, la economía de sus países mejore y la legislación sea más realista y acorde con los Derechos Humanos, entonces podremos empezar a hablar de cambios reales.

Es fascinante como estos niños solo quieren tener mejores condiciones de trabajo (por favor, vuelvan a leer esa frase si no les impacta) y los niños que hay a nuestro alrededor lo pasan fatal si no tienen el último juego para la Wii o la nueva Xbox. Gastamos y gastamos, sin parar, constantemente y en cosas que no necesitamos. Sin ir más lejos, mis primos tienen la Xbox, la Wii, un portátil, la Nintendo DS y muchísimos juegos para todo ello. No les basta con una o dos videoconsolas, necesitan todas las que hay en el mercado (no tienen la PS3 no sé ni porqué).

Pero no es solo problema de los niños. Si lo tienen es porque nosotros se lo damos. Nos es más fácil darles una maquinita de estas para que se entretengan que oirles la cantinela o jugar con ellos una tarde entera. Nadie les enseña lo afortunados que son. Recuerdo que cuando era pequeña y no quería comer alguna cosa mi madre me decía: Mariana, hay muchísimos niños que se mueren de hambre en el mundo y a los que les encantaría comerse eso. Yo me sentía mal y me lo comía. No obstante, llegó un momento en que, incluso siendo una niña, dicho argumento me sonaba vacío de contenido (Supongo que la repetición hizo que mi interés decayera y la veracidad de las palabras disminuyera) y le contesté: pues mételo en un sobre y envíaselo.

No les voy a contar la torta que me pegó mi madre porque, bueno, no es algo de lo que me sienta orgullosa. Pero ese día se me ha quedado grabado en mi mente. Primero, por ser tan mezquina de despreciar una realidad tan cruel. Segundo, por ser tan poco empática como para que me diera igual. Tercero, porque cuando dije esas palabras a mi madre se le humedecieron los ojos.

Espero saber trasladar a mis hijos la misma preocupación por los demás que mi madre consiguió que yo tuviera. Espero, sin embargo, que cuando tenga que enseñarles esas cosas a mis hijos ya no sea necesario porque esta situación haya cambiado, por fin, y los niños ya no recojan basura o sean explotados sino que jueguen con sus amigos o simplemente se sienten a saborear, por un instante, una vida libre y feliz.

23/1/09

¿Perversiones?

¿Qué hace que algo sea normal o anormal? ¿La cantidad de gente que lo practica? Hay actividades que, a pesar de ser realizadas por pocas personas, no son calificadas negativamente. Solo son cosas poco comunes. Sin embargo, si nos metemos en el mundo del sexo, una práctica poco habitual es equivalente a una perversión (poco menos).


Hace poco hablaba con un amigo al que le gusta vestirse de mujer para su compañero sexual del momento. Lo que más me impactó de la conversación no fue que le gustara “travestirse” sino que me dijo que él sabía que era raro y entendía que a mucha gente le pareciera una práctica extraña. La verdad es que esto me dio que pensar. Sobre todo en las cualidades que ha de tener una actividad para ser considerada normal. El principal atributo que encontré es la cantidad de personas que la practican. Es decir, si un porcentaje mayor de hombres se vistieran de mujer ya sería normal. Pero al hacerlo unos pocos son poco menos que enfermos sexuales.



Pasa lo mismo con los masoquistas, sadomasoquistas o los vouayeur. Sus preferencias sexuales son distintas a las de la mayoría pero no por eso creo que deban ser marginados o agrupados en asociaciones especiales como si tuvieran un problema. De hecho creo que lo enfermizo en este momento es lo considerado el “sexo normal”. Me explico. Creo que es mucho más sana una relación sexual sadomasoquista. En ellas ambas partes están de acuerdo en los límites. Si a un hombre le gusta sentirse humillado para excitarse sexualmente y a una mujer le gusta dominar ¿Por qué no juntarse y disfrutar juntos? Normalmente, en este tipo de relaciones los límites están muy marcados. Si al hombre le excita el dolor de un látigo contra su piel y a su “ama” le gusta hacerlo ¿Por qué no? Mientras sea voluntario y todo quede claro.


Me parece más sana una relación así, voluntaria y pactada, que las relaciones sexuales que mantienen muchas parejas estables o matrimonios de hoy en día. Las relaciones llamadas “normales” actualmente, muchas veces, consisten en que la mujer se deja hacer y el hombre se folla poco menos que a una muñeca hinchable.



Hace 30 años las personas homosexuales eran calificadas de enfermas mentales. Así, de simple. No es la mayoría, eres un enfermo, un pervertido sexual. Sin embargo, actualmente los homosexuales son perfectamente aceptados en esta sociedad (aunque haya sectores de la sociedad que no lo hagan, que son minoritarios ya) y se sienten seguros mostrando abiertamente su condición sexual.


En mi humilde opinión creo que no hay prácticas raras, sino personales. Cada uno en su cama puede hacer lo que le salga de la punta del pie. Mientras la persona con la que comparta la experiencia esté de acuerdo y disfrute igual ¿Cuál es el problema?


A mi, por ejemplo, no me atraen las prácticas sadomasoquistas, por eso, si viene un tío con un látigo, probablemente no me acueste con él. Pero si a alguien le gusta, oye.. a mi no me molesta. Mientras no haga daño a nadie.

22/1/09

El Mundo No es De Color de Rosa ¿o si?

¿Saben esa sensación, cuando todo va bien, de que algo malo está por venir? ¿De que las cosas no pueden ser perfectas? ¿De que algo lo estropeará en cualquier momento o que acabaremos totalmente decepcionados? Cuando piensas: no, el mundo no puede ser tan de color de rosa. Pues es lo que sentí esta mañana leyendo el periódico.

El recién estrenado presidente Obama ha comenzado a tomar decisiones desde el despacho Oval. El reportaje detallaba cada una de las decisiones que tomó ayer, su primer día como presidente. Para empezar ya han redactado un borrador de orden ejecutiva en el que se indica que el centro penitenciario de Guantánamo será cerrado, a más tardar, en 1 año. Los juicios que se preveían para este mes de los presos que se encuentran encerrados allí han sido suspendidos. Ya empiezan a tomar forma las medidas que pretenden llevar a cabo, aunque creo que va a ser más difícil de lo que parece. Para empezar los presos que están cumpliendo condena en Guantánamo tendrían que ser trasladados a las cárceles estadounidenses (después de una cárcel como la de Guantánamo, aquello va a ser jauja para ellos). Los que hayan cumplido ya su condena o sean absueltos por falta de pruebas serán devueltos a sus países. El problema que yo veo en esto último es: ¿y si sus países no los quieren?

Europa, muy en pro de los derechos humanos sobre el papel pero muy poco sobre la práctica (como siempre), ya ha apoyado esta iniciativa de Obama pero ha dejado caer que no quiere a los presos. Si todos nos lavamos las manos, poco vamos a conseguir.



Por otra parte, en 16 meses o menos quieren retirar la totalidad de las tropas estadounidenses en Irak. Llevan ya bastante tiempo planeando la retirada del país árabe y tienen tal nivel de confianza que fuentes del Pentágono ya han afirmado que incluso se llevará a cabo en menos tiempo. Y digo yo... ¿Qué va a pasar con el país? Quiero decir, los americanos llegaron allí, lo invadieron, impusieron su modo de vida político, arrasaron con casi todo el país (infraestructuras, economía, seres humanos O.o) y ahora se piran. Bueno, algo es algo, por lo menos Obama cumple sus promesas.

Hablemos de las reformas sociales. Los funcionarios que ganen más de 100.000 dólares al año verán como sus cuentas son congeladas porque, como ha dicho el Presidente, los cargos públicos son un privilegio, no un medio de enriquecerse a costa del Estado. Aún no sé cuales son las medidas respecto a la salud pública que pretende tomar (eso de que la sanidad llegue a todos) pero dado que, por ahora, va cumpliendo sus promesas electorales a lo mejor hasta los pobres pueden acceder (por fin) a la sanidad en EEUU.

Esas son las medidas que ha tomado que me han parecido más relevantes. Solo me queda preguntarme ¿Qué pasa con Gaza? La ofensiva a terminado y ya no sale en los periódicos, no hay manifestaciones, prácticamente nadie se acuerda ya. Y fue hace solo dos días que terminó la masacre. Obama ha dicho que quiere acabar con el terrorismo de Hamás y ya ha hablado con el Presidente de Israel y el de Palestina para intentar llegar a un acuerdo. Sinceramente, lo dudo. No sé si son paranoias mías pero me parece una casualidad increible que la ofensiva israelí terminara justo cuando Obama toma posesión del cargo. Y mejor aún, justo antes de que se viera en la disyuntiva de tener que decidir, de tener que ponserse del lado de unos o de otros. Dado que ahora hay "paz" (ja!) no tiene por qué dar siquiera su opinión.



Sinceramente, me encontraba algo escéptica respecto al "We Can" de Obama y de todas sus promesas electorales. Supongo que no soy capaz de creer que realmente vaya a cambiar las cosas. Es como cuando todo en tu vida va bien, de repente llega un día de lluvia, todo se tuerce y empiezas a caer en picado. Ojalá Obama sea bueno para el mundo. Ojalá cumpla sus promesas y sea, tal y como espero en el fondo, un cambio real, una esperanza tangible, en la que podamos de verdad confiar.

12/1/09

¿Qué Le Está Pasando Al Mundo?

Leo todos los periódicos que caen en mis manos, intento entender qué está pasando en el mundo, cómo nos hemos vuelto tan locos como para permitir que algo como lo que ocurre en la Franja de Gaza tenga siquiera lugar a ser una posibilidad. Leo opiniones de unos y de otros, reportajes con cientos de fotos inundan mi mente y no puedo dejar de pensar cómo hemos llegado a este punto.

Quizás los que no me conozcan no entiendan hasta que punto esto me afecta. Siempre he sido de las personas que piensan que los judíos tienen Derecho a su país, no a costa de la vida de los demás, pero sí soy bastante pro-judía. Sin embargo, estos días mi relación con esta comunidad ha entrado en la mayor crisis después de la operación denominada "lluvia de verano" que Israel llevó a cabo contra la, ya maltratada, franja de Gaza. No me puedo creer que una comunidad que ha sido maltratada a lo largo de toda la historia por todas las culturas llegando al punto incluso de ser casi aniquilados, hagan lo que están haciendo. ¿Los israelís no se dan cuenta? ¿No leen los periódicos? ¿No pueden ser un poco empáticos con lo que sucede a su alrededor?

Los sionistas se están pasando. Incluso uno de sus mayores apoyos, el pensador más importante (desde mi punto de vista) de este movimiento, David Ben-Gurión, ha reculado. Incluso el más convencido de los sionistas debería darse cuenta de que una cosa es querer un Estado, un sitio al que pertenecer, y otra cosa es conseguirlo a cualquier precio, sobre todo si el precio incluye tantas vidas humanas.

Tal y como leía en el periódico, es hipócrita pensar que lo que ocurre en Gaza no es una tragedia humanitaria o que lo es, pero pasajera. Los palestinos llevan sufriendo este castigo desde la creación del Estado de Israel ya en 1948. El problema es que los demás, miramos para otro lado, nos da igual. No podemos calificarlo de genocidio, pero no porque en la práctica no lo sea (o intente ser) sino porque no intentan acabar con todos los árabes, solo con los que les molestan. ¿Y la Liga de los Países Árabes? me pregunto yo. ¿Y la Unión Europea? ¿Y Obama? vale, aún no ha tomado posesión del cargo de Presidente de EEUU pero ya ha anunciado que dará prioridad al diálogo con Irán. ¿Qué pasa entonces con Israel? ¿De verdad vamos a dejar que haga lo que le salga del mismísimo? ¿Y eso porqué?



Que triste es la realidad. Llevamos más de 100 años intentando proteger los derechos humanos, intentando que, por lo menos en la teoría, este mundo sea mejor. Y, sin embargo, ya EEUU en 2004 con la guerra de Irak e Israel desde su creación, se pasan el Derecho Internacional por el forro. Les da igual, las sanciones no se les aplican, no tienen castigo. ¿Por qué nos esforzamos tanto en castigar a nivel individual y no tanto a nivel estatal? ¿Por qué los Gobiernos se afanan tanto en meter en la cárcel a un hombre que ha matado a otro y cuando las acciones de un Estado acaban con cientos de vidas en dos semanas no hacen NADA? Claro, porque al Gobierno Español (por nombrar uno) le toca más de cerca el asesino individual. Porque si no, no tendría los votos de los españoles que queremos vivir tranquilos, sin que nada ni nadie nos moleste, sin que nadie penetre en nuestra esfera de estabilidad y seguridad.

Claro que la cosa cambiaría si fuera aquí. Pero no lo es. Por eso nos da igual, comentamos lo penosa que es la situación y pasamos al siguiente tema. Me indigna pensar en nuestra hipocresía, en nuestra comodidad y en nuestra poca empatía. No solo por Palestina, ino también por África, por Asia y por Latinoamérica, por todas las personas que se mueren de hambre mientras nosotros (incluida yo) nos sentamos frente al ordenador a chatear, bajarnos música y, en definitiva, hacer el gilipollas.

En contraste con los reportajes y noticias referidas a la ofensiva israelí leí un pequeño editorial firmado por Almudena Grandes en el que hacía un simple cálculo: utilizó el importe de las ayudas financieras que el Parlamento de EEUU ha aprobado para revivir su economía y a los que ya son ricos pero no quieren perder ni un dólar (que vienen a ser como unos 750.000 millones de dólares) y los dividió por el total de la población mundial. El resultado es de 115 Dólares por cabeza aproximadamente...Que, aunque a priori, no parezca mucho, si tenemos en cuenta que hay personas en el mundo que viven con menos de 30 euros al mes ya tienen comida para tres meses...

Diganme si no es injusto. La cantidad de cosas que podríamos hacer con todo ese dinero. Para empezar, podríamos arreglar este mundo de mierda o, por lo menos, hacer que la vida de millones de personas sea infinitamente mejor que ahora. Pero a los reyes del capitalismo no les interesa porque esas personas les dan completemente igual. ¡Oh, vaya! ¡Qué sorpresa!

Utilizando una conclusión escrita por un buen amigo mío (Gracias Eric): "el sistema capitalista en tan limitado y mediocre, que necesita que el 40% de la población muera de hambre, para que los otros vivan entre 4 paredes, con su mujer y sus hijos, y puedan ver la tele todos los dias agarrados de la mano, pensando que viven en un mundo feliz, en el que basta con seguir ciertos consejos y alcanzarás el puto sueño americano".

3/1/09

¿Te Gusta Conducir?


La vida nos aguarda con sorpresas en cada esquina por la que cruzamos. Hoy aquí, mañana allí. No podemos predecir prácticamente qué será de nosotros en un año porque quién sabe qué nos deparará el mañana. A veces envidiamos a las personas cuya vida es predecible, aquéllas que saben dónde van a estar dentro de 6 meses: en el mismo lugar.


Si nos descuidamos llegará un día en que nos preguntaremos: ¿Cómo he llegado yo aquí? Analizamos la cadena de sucesos que nos han llevado a ese punto concreto de nuestra vida, sonreímos y pensamos: ¿Quién me iba a decir a mí hace un año….? Utilizando la ya explotada metáfora del anuncio de BMW, podemos decir que la vida es como una carretera, con sus curvas, sus altos y bajos, las autopistas, las carreteras tan transitadas día a día…

Hay etapas en la vida que están llenas de curvas. Si te sabes el camino, todo va bien, porque sabes lo que te vas a encontrar después de la siguiente. Pero ¿Qué pasa cuando no lo conoces? Vas a ciegas, sorprendiéndote con lo que encuentras al otro lado o asustándote porque es algo que no esperabas.


Otras etapas están llenas de altibajos. De repente estás subiendo la montaña, mirando a derecha o izquierda y admirando el paisaje que te rodea. Si lo asimilamos es como esos momentos en que nos paramos, tomamos altura y analizamos nuestra vida objetivamente, viéndolo todo desde fuera, desde arriba, con perspectiva. Sin embargo, todo lo que sube, baja. Al llegar abajo volvemos a ser la misma hormiguita que se afana por mirar por encima de la hierba, otra vez siguiendo el camino marcado para llegar a nuestro destino.


Hoy he descubierto una nueva visión de la carretera: La niebla. Esa molesta neblina que no te deja ver más allá de un par de metros. Te pones tenso, ahora sí que no vale conocer o no el camino, los baches y las curvas. Parece que no hay nada más en el mundo, que la carretera va a terminar repentinamente justo delante y que a los lados no hay más que precipicios. No hay estrellas que nos orienten o paisaje que nos entretenga. Me recuerda mucho a mi vida ahora mismo. De repente te descubres con la espalda y el cuello en tensión, siempre a la espera de lo que vendrá, sin nada demasiado claro… sin avisar aparece una curva cerrada, frenas para no salirte de la carretera y vuelves al camino marcado. Todo lo que ves a tu alrededor es difuso y lugares que en otras ocasiones son tranquilizadores o familiares dan miedo, te planteas incluso si sabes dónde cojones estás.


Sin embargo, la niebla se disipa en algún momento y es tan agradable el alivio que te olvidas casi de la carretera que se dibuja perfectamente enfrente de tus ojos. Los hombros se relajan, te fijas en todo lo que antes no veías: un cartel, las estrellas, más coches… Una larga línea negra aparece y te sientes seguro porque ahí está tu camino, bien marcado. Creo que muchas personas se toman la vida de igual manera que se toman la carretera: unos con respeto, otros a toda velocidad sin pensar en lo que viene después, otros se la toman a risa, o algunos como algo pasajero cuya única finalidad es llevarles a un fin concreto.



También debemos tener en cuenta las modalidades de viaje: cuando conduces solo, con compañía agradable, cuando vas en bus o con amigos a un viaje… porque no es lo mismo tomar decisiones durante 500 kms que acomodarte tranquilamente en tu asiento y esperar a que te indiquen que has llegado a tu destino. Yo creo que, además de disfrutar del camino, de lo bueno y de lo malo, de las sorpresas, también debemos aprender a disfrutar de cada desvío. Por ello, creo que la pregunta que debemos hacernos es: ¿Nos Gusta Conducir? O ¿preferimos que nos lleven?