21/10/08

Music Moves The World

Hace tiempo que me di cuenta de que la música mueve, en cierto modo, el mundo. Las personas sin música serían seres tristes y deprimentes. A todo el mundo le gusta escuchar música, dejarse llevar por lo que una canción le hace sentir, trasladarse a un lugar lejano, imaginar situaciones, recordar un momento con una canción especial.

Hay algunos ejemplos literarios y cinematográficos de que sin música el mundo sería un lugar mucho peor. Por ejemplo, tenemos el libro de Orwell, 1984, en el que un poder totalitario ha anulado cada una de las especialidades de las personas, les han convertido en seres llanos, iguales. En ese mundo, la música está totalmente prohibida. Por otro lado, podemos encontrar la película V de Vendetta en la que se nos muestra más o menos la misma situación. En dicha película hay una escena magnífica en la que el protagonista logra retransmitir música por unos megáfonos que hay por toda la ciudad. La reacción ante ello de los habitantes de la misma es sobrecogedora.

He decidido dedicar un post a esta parte importantísima de mi vida. No podría vivir sin música. Cuando estoy varios días sin oir nada de música (o de MI música) lo voy notando poco a poco, cada día que pasa tengo más ganas y cuando por fin saboreo el momento de escuchar una canción que me gusta soy feliz, simplemente. En ese momento solo existe la voz, los instrumentos, la melodía, yo y mi imaginación.


Todo esto viene porque hoy me ha pasado una cosa curiosa. He recuperado viejas canciones que tenía guardadas en DVDs y he visto una que en 6 años he escuchado una sola vez. Es una canción que evoca recuerdos felices, pero también tristes. La otra vez que la escuché lloré como una magdalena todo el día y hoy me ha pasado lo mismo. Me pone los pelos de punta, la carne de gallina y mis ojos, sin quererlo, se humedecen y no paran de llorar. No puedo dejar de cantarla pero tampoco puedo parar de llorar. Es una de las canciones más bonitas que he escuchado, sobre todo por lo que hace que recuerde, lo que hace que sienta.

"Falsa Moral" de OBK. Jamás la olvidaré. Mi primer novio me la cantaba a todas horas y me parecía algo precioso. Nunca he sido gran fan de OBK pero esta canción hace que sienta cosas como casi ninguna otra canción lo hace. Me siento bien, pero triste, muy triste. Pensar en la cantidad de amor que puede evocar esa canción y, a la vez, la cantidad de dolor que me hace recordar. Por supuesto, no la volveré a escuchar hasta dentro de muchos años. Es curioso como una simple canción puede hacernos retroceder en el tiempo, influir en nuestros sentimientos y nuestra vida.

Hay canciones que hace que recobre fuerzas para seguir adelante, otras que me hacen llorar, otras que hacen que mi estado de ánimo mejore de manera espectacular, que hacen que me sienta segura de mi misma... Pero las que más me gustan son las que me traen buenos recuerdos. Hay otra en concreto, que me recuerda uno de los momentos más bonitos de mi vida. Él estaba allí y yo también. Bailábamos y cantábamos la canción como si la sintiéramos desde el fondo de nuestra alma. Cuando la escucho en alguna discoteca se me eriza la piel, no puedo dejar de pensar en él y, por un momento, vuelvo a estar a su lado, cantando.

Hay muchas canciones que me recuerdan personas, momentos y grandes sentimientos. Otras me gustan por lo que la letra me hace sentir o por lo que la melodía transmite. La música es algo tan maravilloso que no sabría cómo expresar correctamente todo lo que puede influir en nosotros.

Conozco a personas que pueden estar horas y horas hablando de música únicamente. Les apasiona, es su vida. Son enciclopedias andantes. No hay un género que les apasiones, todo les gusta siempre que tenga algo de calidad, claro. Yo no desprecio ningún tipo de música, la verdad. Hasta el reggaeton en determinados momentos me parece adecuado. Cierto que tengo mis prioridades, pero no le hago ascos a nada. Hay una canción para cada momento y situación, la cuestión es que ambos encajen.

Para todos aquellos que hacen música, para los que la sienten, para los que no pueden vivir sin ella, va este post.

15/10/08

Otra Vez...

La Crisis económica que nos azota parece que va a tener repercusiones en el mundo entero. Hace poco leí algo que me tranquilizó un poco respecto a los países del Tercer Mundo, era algo así como "Los países subsdesarrollados no deben temer a la crisis económica que afecta a todo el mundo occidental, más que nada porque los que no tienen nada no pueden perderlo". Es una afirmación poco esperanzadora y triste, lo sé, pero al menos las personas más necesitadas seguirían en el mismo punto en el que están ahora.

Sin embargo, hoy he leído una noticia que me alarma: la crisis hará que las aportaciones del "Primer Mundo" a los países subdesarrollados disminuyan sustancialmente. Es decir, que sí que van a perder lo que tienen: las ayudas humanitarias que hacen que sigan con vida millones de personas en todo el mundo.



Mientras nuestra mirada se centra en las elecciones presidenciales de EEUU y en la crisis económica que sufrimos (subida de precios, crisis inmobiliaria, etc) otros miles de personas la centran en cómo conseguir sobrevivir sin la ayuda tan preciada que, de no recibir, conllevaría un aumento alarmante de muertes por desnutrición.

Nuevamente demostramos que somos unos hipócritas. Respecto a la cantidad que Europa y EEUU han destinado a salvar su sistema financiero en las últimas 3 semanas, he de decir que me parece desmesurada, aunque necesaria si no queremos entrar en el colapso pero me duele que en ayudas humanitarias apenas hayamos invertido un 10% sobre esa cantidad en todo el año pasado. ¿No da qué pensar? somor ricos y poderosos, la crisis pasará pero a mi siempre me enseñaron que el fuerte debe ayudar al débil tanto como pueda. Visto lo visto, no a todo el mundo le enseñaron eso. Si tenemos tanto dinero ¿Por qué siempre ponemos de excusa que no lo tenemos? Si podemos invertir tanto en que unos pocos poderosos salven el culo ¿Por qué no salvar (con la misma cantidad) a miles de personas del hambre, enfermedades mortales y la deshidratación?

No lo entiendo. Por mucho que intento pensar y reflexionar al respecto no lo entiendo. No me cabe en la cabeza que seamos tan sumamente egoístas, tan rácanos, cuando hablamos de vidas humanas. No estamos hablando de invertir en chalets, coches, o entidades financieras sino de personas, de mujeres, hombres y niños que se mueren porque les hemos arrebatado los medios para vivir durante mucho tiempo. Personas a las que hemos subyugado durante siglos sin razón aparente más que su raza, personas que siempre han estado ahí para sostener nuestra base, nuestro mundo, nuestra economía. Sin embargo, a pesar de todo ello, seguimos pasando de ellos. Qué más dará que mueran 2.000 niños en África por el hambre, no les conocemos, nos da igual. Qué nos importa que en estos momentos haya miles de familias rotas viendo como sus parientes se mueren lentamente por falta de agua y comida...



Lo que más me sorprende es que somos muy reticentes a donar dinero a las ONGs (que, por cierto, son las organizaciones internacionales que más se afanan en que esas personas sobrevivan) cuando se trata de COMIDA y AGUA ¡Por Dios! ¡Comida y Agua! No deja de sorprenderme. No estoy hablando de escuelas, agua corriente, electricidad, ¡una casa!.. es decir, las condiciones mínimas exigidas por cualquier Europeo para poder tener una vida digna. ¿Cómo es posible que en un país como España se tire comida en los supermercados al acabar el día y en países como la India o Senegal no puedan siquiera acceder a ella?

Estoy indignada. Bonita manera de empezar el día. Espero que los países del Tercer Mundo estén saboreando el momento de crisis que vivimos, yo lo haría.

12/10/08

Borrarte de Mi Mente

¿Imaginas que pudiéramos borrar lo que quisiéramos de nuestros recuerdos? Borrar a esa persona que no te correspondió cuando tú le amabas con toda tu alma, a aquellos que nos han hecho daño, momentos de sufrimiento que, al recordarlos, aún nos hacen sollozar.


Hay una película (“Olvídate de Mi”) en la que la protagonista acude a una empresa especializada en borrar recuerdos concretos o personas de nuestra memoria, para borrar de su vida a su ex. Así de fácil. Me lo has hecho pasar mal, te borro de mi vida. Si tuviéramos esa posibilidad ¿Lo haríamos? ¿Llegaríamos a ese punto? ¿Nos convertiríamos en personas que no toleran el sufrimiento? ¿Seríamos más felices?


Si pudieras borrar algo o alguien de tu vida y tus recuerdos ¿Lo Harías? Después de pensarlo largo rato yo creo que no borraría nada. Más que nada porque sin todas las cosas que me han pasado y todas las personas que han influenciado en mi vida (por muy pequeña que sea esa influencia) no sería como soy ahora, y yo estoy encantada de conocerme.



Yo creo que si tuviéramos la posibilidad de hacerlo no muchos lo harían. Tendríamos tantas dudas al respecto que no nos lanzaríamos a ello. Llevas toda la vida enamorad@ de una persona, no te corresponde y eso te duele pero… ¿Lo borrarías de tu vida? ¿Qué pasa con esas miradas, sonrisas, gestos… que, a pesar de no significar nada en absoluto, te hicieron tan feliz?


Somos lo que somos gracias a nuestro pasado, nuestros recuerdos. Es lo que hay, debemos asumirlo de una vez. En nuestras vidas tenemos muchas alegrías pero muchas más penas. Yo creo, como algún que otro filósofo de cuyo nombre no me acuerdo, que los humanos sin sufrimiento no sabríamos lo que es la felicidad. Es decir, una persona cuya vida se encuentre totalmente ajena al sufrimiento no podrá valorar realmente los momentos felices.


Cuando a mi me ocurre algo malo, algo que me hace sufrir, intento pensar que vendrán tiempos mejores, que el sufrimiento es algo necesario en la vida porque es de lo que realmente aprendemos algo. Y cuando llega algún momento feliz lo saboreo mucho más.


Si borráramos el sufrimiento nos volveríamos inútiles. No podríamos afrontar ninguna crisis o momento difícil y la vida muchas veces es una putada, las desgracias nunca vienen solas. ¿Cómo sobreviviríamos a ello?

En mi vida ha habido muchas cosas buenas y otras tantas malas. Momentos en los que pensaba que nunca más volvería a llorar porque se habían acabado mis reservas de lágrimas, momentos en los que me duele físicamente el amor (o desamor), recuerdos de humillación, recuerdos de pérdidas… pero no creo que borrara nada.


Por otro lado, la vida muchas veces nos arrebata a personas queridas sin que nosotros podamos hacer nada. Si a esas pérdidas les sumamos las que provocamos nosotros y las que podríamos llevar a cabo borrándolas de nuestra memoria ¿Qué nos quedaría? Las personas que nos hacen felices muchas veces nos hacen daño… ¿Lo malo desvirtúa lo bueno? ¿Solo porque nos hagan daño debemos borrar los momentos buenos? ¿Si borráramos solo lo malo que alguna persona nos ha hecho no haría que tuviéramos una visión sesgada de esa persona, de nuestra relación con ella?


Definitivamente, no borraría a nadie de mi mente. Ni siquiera a ese amor imposible e infinito, ni siquiera ese momento en que tomé la decisión equivocada o dije cosas que hirieron a los demás. Debemos aprender a ser consecuentes con nosotros mismos. Debemos aprender a superar los momentos difíciles por nosotros mismos y a ser felices con las cosas buenas que nos pasan, a superarnos día a día, a demostrarle a la vida que podemos con ella, que cuando llegue el momento de irnos de aquí sonreiremos por todo lo bueno y malo que nos ha pasado.

7/10/08

Turista en Mi Ciudad

Algunos me dirían que mi ciudad no es Madrid. Que soy canaria. Pero, actualmente, la siento como mía. Una vez leí que Madrid es como una mujer que te va enamorando lentamente. Poco a poco vas descubriendo sus rincones más íntimos y especiales y su belleza.

Este fin de semana ha venido una amiga de Tenerife a Madrid. Cuando llegó se planteó la duda de si enseñarle cuantos más monumentos posibles, es decir, que conozca el Madrid turístico o enseñarle “nuestro” Madrid. Finalmente, se dio la coyuntura y apenas vio la Plaza Mayor y el Oso y El Madroño. Ahora, caminar por Madrid caminó y conoció sitios recónditos que, de haber venido en plan “turismo”, no hubiera encontrado.


Madrid no para de sorprenderme. Es una ciudad en la que puedes encontrar de todo en todos lados. Llevo 4 años aquí y este fin de semana me he sentido “guiri”. Solo hay que perderse por las calles de Malasaña, Chueca o Noviciados para descubrir algún rinconcito especial. Además, siempre hay alguien que dice: les voy a llevar a un sitio super chulo. Y, efectivamente, el sitio es encantador. En esos momentos yo me pregunto ¿Por qué no lo había visto nunca?

Hace poco hablaba con un amigo sobre que “los de fuera” (Vease estudiantes de intercambio, personas de otras ciudades…) solemos conocer muchos más sitios que los madrileños castizos de toda la vida. Conocemos más cafeterías con encanto, librerías que alimentan el alma, calles para pasear que te enamoran al instante…

De todas maneras, pensándolo un poco más también me siento turista en Tenerife. Cuando alguien de Madrid va y le enseñamos la isla descubro, igualmente, rinconcitos especiales o paisajes maravillosos en los que no me había fijado. Supongo que siempre pasa, no te esfuerzas en conocer el lugar en donde vives o de donde eres. Los Canarios vamos al Teide de excursión con el colegio o cuando nieva, pero no mucho más. Pueden pasar años y años sin que vayamos a verlo pero está ahí. Lo mismo le pasa a muchos madrileños: van de excursión al museo del Prado o al Reina Sofía con el colegio y, por su cuenta, no vuelven a ir.

Recuerdo que el primer año, cuando llegué a Madrid, me encantaba ir al Parque del Retiro. Hablándolo un día con una chica de mi clase que vive desde siempre en Leganés me dijo: hace años que no voy al retiro. Desde que iba de excursión con el colegio. ¿No deberíamos conocer mucho mejor lo que es “nuestro”? ¿Por qué nos esforzamos por conocer los sitios en los que no vivimos y no aquél en el que están nuestras raíces? ¿Por qué cuando vamos de viaje estamos días y días caminando, conociendo y visitando cosas sin parar y aquí no lo hacemos? Vale, sé que al vivir en Madrid cada uno tiene sus obligaciones (trabajo, estudios…) pero siempre se puede sacar una tarde para ir a pasear al Retiro, para tomar unas cañas por Lavapiés, para maravillarse con las callejuelas de Malasaña…

Después de este fin de semana me he propuesto no dejar de conocer Madrid. Incluso yo, que soy de fuera, me he acomodado. Hacía por lo menos un año que no iba al retiro y ¡está a 10 minutos caminando desde mi casa! Quiero volver a sorprenderme cada día con esta maravillosa ciudad. Quiero volver a enamorarme de ella.

Quiero sentirme “guiri” en Madrid

29/9/08

"Calcetines con Ideas Para los Que Pensamos Con los Pies..."

“… ya que no lo hacemos con la cabeza”.


Cuando tuvieron lugar los incidentes en París en 2007 con motivo de la elección de Sarkozy como Presidente, no hacía más que pensar una cosa: cómo se mueven los franceses, siempre tan revolucionarios y protestones… que cuando algo vulnera sus derechos se movilizan. ¡Y los estudiantes! Tanta vitalidad, curiosidad por el mundo político, tanta acción social y política. Esos sí que tienen sangre revolucionaria.


¿Y en España? Me preguntaba ¿Por qué somos tan apáticos frente a la política? ¿Por qué nos importa tan poco que modifiquen, limiten o vulneren nuestros Derechos?


Dicen los que vivieron la transición y los 80 que somos una generación apática, sin curiosidad por nada ni por nadie, que no nos movilizamos nunca, que tenemos la información y los medios a nuestro alcance pero no lo utilizamos para el futuro. Ni siquiera para el presente.


¿Somos la generación dormida? No luchamos, no protestamos, no nos interesamos por la política, ni por temas sociales…Cambian la Ley de Educación por un plan totalmente incoherente y, prácticamente, sin futuro y nos callamos, no nos manifestamos. Por no hacer ni siquiera pensamos en ello.


Muchos afirman que somos una generación con pocas aspiraciones, la de los contratos basura y temporales, la manipulable, fácilmente manejable… Sin embargo, creo que esto está cambiando. Dentro de mi círculo de amigos cada vez más nos interesamos por la política, por las medidas que se toman en nuestro nombre, no nos gusta que los políticos se rían de nosotros. Sin embargo, solo nos quejamos, no hacemos nada… En España (y más en Madrid) hay tantas manifestaciones de las que no nos enteramos. No estamos informados aunque tenemos toda la información que queramos conseguir.


Nuestros padres lucharon por un país libre, en el que las ideas no significaran la muerte, en el que diferente no significara peligroso. Muchos murieron en esa lucha, otros vieron cómo España se convertía en un país libre… Y nosotros, que hemos disfrutado siempre de ello, parece que nos creemos que lo merecemos todo sin hacer nada para conseguirlo, sin protestar cuando nos lo quitan, sin luchar por mantenerlo.


Yo creo que hemos llegado a un punto en el que, efectivamente, hay una generación menos activa que las que le preceden. Sin embargo, no creo que sea la nuestra. Nosotros estamos despertando, poco a poco, pero llegará el momento en el que sí nos movilicemos y luchemos por los derechos que nos asisten. El problema que veo es que parece ser que ese momento llegará con algo definitivamente agresivo. Me explico. Parece que para que reaccionemos tenemos que vivir una agresión límite, una violación de nuestro estatus tal que haga que nos movamos.


Un ejemplo que me parece muy bueno de ello fueron las manifestaciones contra la Guerra de Irak. En esos momentos todos nos concienciamos de que eso “era pasarse”, algo que no íbamos a tolerar. Es en ese momento en el que reaccionamos y decimos: no, hasta aquí.


El inconveniente de ello es que nos dormimos de nuevo con bastante facilidad.

28/9/08

Cuando la Adicción Controla Tu Vida

El fin de semana pasado me atracaron por primera vez en mi vida. Solo me habían robado una vez y ni siquiera me enteré hasta que no encontré la cartera. Pero esto fue diferente por muchos motivos. Primero, el atracador era un drogadicto. Segundo, tenía un cuchillo. Tercero, me dio muchísimo que pensar.


El hombre se llevó el poco dinero que teníamos sin poder creerse que su atraco no le fuera a dar más frutos que 10 euros. Sin embargo, pensándolo bien, 10 euros para un heroinómano es todo un mundo, por lo menos una noche de evasión.


Tiene que ser horrible vivir así. Después de hablarlo durante un largo rato con las demás personas que estaban conmigo concluimos que vivir así no es vida. Todo el día pensando en el siguiente colocón, en cómo conseguir dinero para conseguir droga. Te despiertas por el “mono”, porque te duele el cuerpo, porque no puedes seguir durmiendo sin un poquito de droga más…


Cuando se iba, “el atracador” incluso se disculpó con nosotros. “Lo siento chavales, estoy muy enfermo” así se despidió. El pobre hombre todavía estaba en ese estadio de la adicción en el que es consciente de lo que ocurre, de que es un marginado social, de que la gente que le rodea le tiene pena, miedo… Que vive por y para la droga.


¿No tiene que ser horrible vivir así? Las drogas tienen ese reverso. Cuando empezamos a fumar porros o a beber alcohol, nadie se plantea la posibilidad de acabar así. No obstante, el hecho es que sí es una posibilidad y que está más cerca de lo que creemos. Todos somos adictos a algo… Muchas personas no pueden salir sin beber porque no se lo pasan bien, no pueden hacer un viaje en bus de 5 horas sin fumarse un porro o no pueden pasar unas horas sin un cigarro.


La mayoría de los heroinómanos tuvieron que empezar por algún sitio.. y no fue inyectándose heroína en vena. Seguramente empezaron con los porros, pasaron por la cocaína y las pastillas y culminaron con la heroína. Supongo que el secreto está en tener las cosas claras y saber cuál es el límite. Saber decir: Hasta Aquí. El problema está en que no solemos reconocer nuestras adicciones. El que fuma tabaco afirma un millón de veces que puede dejarlo cuando quiera, pero que no quiere, por el momento. Con el hachís y la Marihuana supongo que pasa algo parecido.


Espero que ninguna de las personas a las que quiero acabe como el hombre que nos atracó. Espero que todos sepan imponerse unos límites.

18/9/08

¿A Dónde Irías Con Una Máquina del Tiempo?

Vivimos en un mundo que ha vivido millones de años, por el que han pasado miles de millones de personas y donde han tenido lugar innumerables acontecimientos. Si tuviéramos una máquina del tiempo ¿A dónde iríamos primero? Ayer lo hablaba con L. Si yo tuviera una máquina del tiempo viajaría tanto al pasado que me olvidaría de vivir el presente. Imagina poder vivir en la era de los Dinosaurios (desde lejos), poder contemplar a esos gigantescos lagartos, el mundo y su paisaje conviviendo con ellos. O poder trasladarte a la época de apogeo del Imperio Romano, ver el Coliseo lleno, las relaciones sociales, esa civilización que ha asentado las bases para toda civilización posterior, las batallas, la emoción de las conquistas. Contemplar cómo se construía una pirámide, vislumbrar a lo lejos a uno de los grandes faraones egipcios en su carro tirado por majestuosos caballos, sentir el respeto debido a un Dios al verlo.

Si lo pienso bien, no sabría elegir sólo un momento. Me hubiera encantado vivir a los Beatles y los 60, la movida madrileña, la transición española. Vivir la emoción, la sensación de libertad cuando Franco murió. La incertidumbre ante lo que se venía, el movimiento estudiantil. Todo. Cuando los árabes ocupaban España y las tres grandes religiones convivían perfectamente, sin ningún problema y con total tolerancia. La mejor época de esplendor de España, si quieren mi opinión. Cómo se vivió la Revolución en Cuba, cuando Fidel se consagró como líder indiscutible. La llegada de los españoles a América, vivir la China milenaria.

Pensándolo mucho, hasta me encantaría ver un discurso de Hitler. Me cagaría de miedo, obviamente, pero tiene que ser impresionante ver a todas esas personas siguiendo a su líder, al carismático Hitler, sin saber lo que vendría después. Me encantaría haber presenciado los juicios de Nuremberg, verles las caras y sus reacciones a la justicia.

Hay tantos momentos que han marcado nuestra historia que podría hacer una lista interminable. A lo mejor ya hay una máquina del tiempo. A lo mejor ya hay alguien que haya viajado al pasado. A lo mejor es mejor que no lo sepamos precisamente porque nos obsesionaría tener todos los detalles de lo ocurrido. La necesidad de saber de dónde venimos es algo que trae al ser humano de cabeza desde que tiene los medios.

No sé yo los estudiosos y científicos, pero lo que es yo seguro que no pasaría mucho tiempo en el futuro.

17/9/08

"Alejad Vuestros Rosarios de Nuestros Ovarios"

Así rezaba una octavilla de propaganda a favor de un “Aborto libre y gratuito”. Me dio qué pensar. La verdad es que nunca me había planteado la segunda parte: gratuito. Respecto al aborto libre, por supuesto, estoy a favor. Con determinados límites, es decir, llega un momento en el que el feto ya es un ente con vida independiente y viable (no estoy segura si a los 3meses), pero hasta ese punto creo que cada mujer debe poder elegir.


Las circunstancias de la vida nos pueden llevar a encontrarnos, de repente, embarazadas o, en el caso de los hombres, con que su pareja está embarazada. Puede ser por muchos motivos: que el preservativo se rompe, el 0,01% de no efectividad de la píldora entra en acción, la marcha atrás (“Tranquila que yo controlo”), un calentón en el que piensas “bah, no va a pasar nada, por una vez no me voy a quedar embarazada”, etc, etc, etc.


Creo que debería diferenciarse entre los accidentes de las irresponsabilidades. Si no pones ningún interés en evitarlo, no me llores más tarde. Es decir, todos cometemos errores pero hay que tener un poco de cabeza.


Respecto a lo del aborto gratuito, en eso ya no estoy tan de acuerdo. Imaginemos que el aborto fuera libre, los razonamientos mentales de miles de jovencitas antes de echar un polvo sin condón: bueno, si me quedo preñada aborto y ya está. Por suerte o por desgracia, la mentalidad que tenemos es la de evitar por cualquier medio el aborto. Por nuestros padres, por el dinero, por lo que sea, pero lo intentamos. Desde el momento en que la pastilla del día después podía conseguirse sin la autorización paterna los índices de demanda han subido increíblemente.


Llegado a este punto se me plantean muchas preguntas, entre las que destacan: ¿Pasaría lo mismo si el aborto fuera gratuito? ¿Qué pasa con las enfermedades de transmisión sexual?


Si el aborto fuera gratuito creo muchas jovencitas prestarían menos atención a los embarazos, utilizando menos el preservativo y, en consecuencia, abriendo las puertas a la transmisión de enfermedades varias, incluido el SIDA. Aclaración: no es una generalización, hay jovencitas muy concienciadas respecto a la "seguridad sexual" pero hay muchas otras (la mayoría) poco informadas. Ya había apuntado que el índice de personas portadoras del VIH es algo mayor entre los hombres homosexuales, el porqué es simple: no hay riesgo de embarazo. Entre los heterosexuales, ya con la píldora del día después, el uso del condón cada vez se olvida más entre los jóvenes entre 14 y 18 años. Por que lo que temen en esa época de su vida es que un posible embarazo les estropee la vida. Si el aborto fuera gratuito ¿no pasaría lo mismo?


La verdad es que es un tema confuso y en el que no tengo una postura claramente definida. Por una parte abogo por que cada uno pueda hacer y deshacer con su cuerpo lo que quiera y cada uno es responsable de lo que le ocurre y de las decisiones que toma. No obstante, tampoco creo que el aborto gratuito sea una opción viable. Deberían establecerse unos determinados límites, plazos, edades mínimas y máximas, abortos posibles en un plazo de tiempo, exámenes psicológicos y ginecológicos…



Así, como determinadas operaciones de transexualidad ya son soportadas por la Seguridad Social en España, creo que algunos casos de aborto también deberían serlo. Pero debe examinarse caso por caso. No creo que el aborto, en este país, llegue a ser libre y gratuito, por lo menos en un par de generaciones. El sector conservador y, aún el liberal moderado, es demasiado influyente para que un Presidente del Gobierno lo proponga siquiera. Pero aunque esto no sea un impedimento.... No creo que podamos afrontar las necesidades que esa medida crearía: la cantidad de médicos abortistas necesarios, el dinero para poder crear infraestructuras, poder llevar un ritmo de citas suficiente y rápido, ya que los abortos no se pueden practicar después de un tiempo.


Claro que por otro lado, si el aborto es libre pero no me lo puedo costear, en cierto modo, se me está negando ese servicio o derecho. La verdad, estoy confusa. Sólo quería trasladarles mis dudas y cavilaciones al respecto.