11/9/08

Mas Vale Prevenir Que Curar

"Hola! ¿Qué Tal? ¿Dónde Andas?" Preguntó alguien en el auricular de mi teléfono móvil. "Aquí, en Tribunal que me voy a hacer la prueba del Sida" Contesté. Al otro lado del teléfono el silencio podía palparse, la tensión del momento podía cortarse y la sorpresa de mi interlocutora fue tal que casi me hizo reir. "No te preocupes, le dije, es solo prevención" y la conversación pasó a temas mucho más triviales, sin mencionar de nuevo "la prueba".


Ayer fue un día decididamente "raro", o especial, según cómo se mire. Empezó de una manera extraña y siguió siendo así hasta que me acosté. Una de las rarezas fue esa, la prueba del VIH que decidí hacerme. Paseaba por Tribunal con unas amigas cuando vimos un stand de prevención contra el Sida y que en una caseta móvil al lado realizaban la prueba de forma gratuita. Al ver que los resultados tardaban apenas unos 15 o 20 minutos dijimos ¿Por qué no? Nunca está de más asegurarse. Y la hicimos. No miento si os digo que fueron los 20 minutos más angustiosos que he vivido en mucho tiempo.

Al principio todo va bien, haces bromas, firmas la autorización voluntaria y hablas con el hombre que te explica más o menos de qué va la cosa. Sin embargo, en uno de los silencios que se producen comienzas a pensar. En toda mi vida he cometido muy pocas "conductas de riesgo", como se llaman, es decir, no utilizar preservativo, pero en ese momento me volvían a la mente una tras otra sin poder evitar pensar ¿Y si a la salida me dicen que tengo el VIH? ¿Qué hago? Cuando alguno de tus acompañantes comienza a pensar en voz alta, el nerviosismo se va convirtiendo en auténtico pánico, piensas si realmente quieres saberlo, si es bueno que hagas la prueba. Menos mal que siempre hay alguien sensato a tu lado que te dice algo así como: pues mira, si lo tienes así ya lo sabes y puedes empezar a tratarlo, lo cual se traduce en 10 años más de vida.

Pero en el momento eso te suena a cuento chino y piensas que realmente vivir en la ignorancia no está tan mal. La ignorancia da la felicidad, ¿no? nunca se me había ocurrido un mejor ejemplo para ilustrar ese dicho popular.

La prueba consiste en un pequeño pinchazo en el dedo, no duele, es más, ni te enteras de que te han pinchado. Luego los temidos 20 minutos de espera. Intentas hablar de cosas estúpidas para relajar la tensión pero no puedes dejar de repasar tu vida. La diferencia, en este caso, entre un "sí" y un "no" es tan tan abismal que aterra. Hacía tiempo que no me planteaba tantas cosas en tan poco tiempo. Repasas una a una tus parejas sexuales, las conductas de riesgo, los posibles errores y, aunque hay algún que otro detalle, te consuelas pensando que no tenían pinta de ser portadores del VIH pero claro, nunca se sabe.

Te das cuenta de lo fuerte que es tu cuerpo. Durante 3 meses lucha día a día contra el virus sin que éste se pueda detectar en la sangre. Pero siempre gana. El VIH siempre sale victorioso de esa lucha sin cuartel que se produce en tu cuerpo sin que tú lo sepas. Después de eso pueden pasar años sin que se manifieste. De hecho, puede que pasas el resto de tu vida tranquilamente, portándolo, pero sin que debilite tu cuerpo, sin que destruya tu sistema inmune.

De repente piensas en lo que harías si te dijeran que el resultado es positivo. En mi lugar, creo que me quedaría en shock, no creo que reaccionara ni que lo asimilara por lo menos en un par de días. Luego llamaría a mi madre. Hay cosas y cosas en la vida, pero que te digan que tienes un virus que, probablemente, acabará matándote por un descuido de una noche, por un hecho que, en su momento pensaste, es una tontería tiene que ser muy muy duro. Siempre pensamos "No me va a pasar a mi" pero eso lo piensan miles de personas cada día respecto a muchas cosas. y les toca. Pero ser el culpable de la muerte de tu cuerpo, del fin de tu vida está a otro nivel. Lo mismo se puede decir del tabaco, del alcohol y de las drogas en general. La diferencia con el Sida es que hace falta solo un descuido, solo uno, para que marques el resto de tu vida.


Hay personas que nacen portando el virus, que no se contagiaron conscientemente, a la que han engañado, o que, en efecto, han tenido relaciones sexuales sin pensar en las posibles consecuencias. Conocí a un hombre que tenía Sida. Era mi profesor de cerámica en el colegio,. Amable, simpático y muy buena persona. Yo era muy pequeña y apenas me acuerdo pero cuando murió recuerdo que lloré mucho su muerte y que no entendía como una persona podía morir de neumonía. Pepe se llamaba.

Hay que normalizar un poco el hecho de que alguien pueda tener el Sida, no debemos dejarles de lado por eso. La sociedad nos ha enseñado que el Sida es tan malo que solo con que alguien nombre que es portador produce en nosotros el impulso de alejarnos lo antes posible de ese individuo. El problema es que esta actitud esta mal. Siguen siendo personas y mucho más fuertes, valientes y valiosas que todos los demás. Primero, porque han asumido su muerte y han decidido afrontarla. Y segundo, porque su vida es finita, todo lo que esas personas podrían aportar al mundo se ha truncado, ya sea porque mueran en el camino o porque se dediquen tanto a luchar contra el virus que se olvidan casi de vivir. Hay que apoyarles por todo ello.

Finalmente, "Bueno, el resultado es negativo, ¿Ves? esta rayita solitaria significa que no eres portadora del VIH. Lo único que falta por decir es que folles mucho pero con condón. Más vale prevenir que curar ¿no?" Y con esa frase acabó la tortura psicológica que me había infringido a mi misma durante los últimos 15 minutos.

El "No", mas deseado de toda mi vida, os lo aseguro.

P.D: se recomienda que cada persona se haga la prueba cuando tiene una vida sexual activa y ha tenido relaciones sexuales con varias personas. Si quieren hacerse la prueba el mismo stand va a estar los miércoles y jueves todo el año, durante todo el día, en la Calle Fuencarral, al lado del Mercado de Fuencarral (Metro Gran Vía o Tribunal). Aunque solo sea por prevención, todos deberíamos hacerlo en algún momento.

8/9/08

La Perfección

Hay que ver lo que da de sí un día en exámenes. La inspiración me ha llegado hoy como una nevada en pleno verano: innecesaria, inoportuna, pero sorprendentemente agradable. Debería estar estudiando, pero millones de ideas flotan en mi cabeza, algunas sin perfilar, otras apenas comienzan a nacer y otras comienzan a concluirse.

Es algo sabido por todos que las personas necesitamos soñar para no volvernos locos. ¿Qué sería de nuestras vidas sin poder imaginar lo que sería si...? Imaginar las palabras perfectas para el momento perfecto, el beso perfecto, la cena perfecta, el paseo perfecto, el trabajo perfecto.. La Perfección.. ¿La buscamos porque realmente la necesitamos o porque nos enseñan que es lo que hay que buscar? Últimamente la televisión nos lanza sin parar el mensaje de que ser imperfecto es sinónimo de especial, que la perfección está desfasada, que lo mejor es ser natural.. Pero por otro lado las películas siguen teniendo los finales made in Holliwood con el que todos soñamos, las revistas nos muestran a mujeres y hombres perfectos físicamente y los libros historias de amor épicas. Encontrar una historia imperfecta en el mar de información que nos lanzan a diario es como intentar "nadar en gelatina".

¿Cómo son las historias en la vida real? ¿Realmente hay alguna perfecta? Para contestar a esta pregunta primero tendríamos que poder definir la perfección porque, además de deseada es imprecisa y muy muy subjetiva. ¿Qué es la perfección para una ama de casa con 3 hijos y un marido ausente? ¿Qué es la perfección para una veinteañera obsesionada por la moda y los hombres? ¿Qué es para un alto ejecutivo internacional? ¿Y para un dependiente del MacDonalds o para el director de una ONG? ¿Coincidirá la concepción de alguno de ellos con la de otra persona más en el mundo?



Volviendo a las historias de la vida real... Hay un mar de peces ahí fuera lleno de ellas. Y ninguna es perfecta. La maldita perfección tiene la manía de crecer con el tiempo. Así, cuando a los 22 años conseguimos el ideal de perfección que teníamos con 18 años, ya no nos sirve porque ha cambiado. En mi corta vida he llegado a la conclusión de que la perfección no existe y mi definición es tan imprecisa, incoherente y confusa que no creo que nadie la entendiera. ¿Debemos buscar la perfección o ya somos perfectos pero no lo podemos ver? ¿Es cierto que las imprefecciones de una persona la hacen perfecta?

En la búsqueda de la perfección han perecido personas muy valiosas para el mundo. Han perecido miles de mujeres por dejar de comer para tener el cuerpo perfecto, las almas de muchas personas que buscaban un mundo perfecto se han vaciado, al igual que muchas personas han desaparecido en la tristeza de no encontrar el amor perfecto, sabios y filósofos de todas las épocas y países han intenado definirla y les ha obsesionado encontrarla. ¿De verdad es para tanto?

¿No podemos, simplemente, no buscar la perfección y ser tal como queremos ser?

Al Pasado Le Dijo Adios

"Con la mano levantá, al pasado le dijo adios y el futuro que vendrá dicen que pende de un hilo, y el presente aqui contigo, mano a mano, oye mi hermano disfruta el camino" Macaco

Tendemos a mirar al pasado constantemente. Necesitamos saber que está ahí, que gracias a él somos lo que somos, estamos donde estamos, necesitamos recordarlo continuamente incluso hay personas que viven prácticamente en el pasado. ¿Es tan importante? Muchas veces me pregunto qué sería de mi vida ahora mismo si alguna nimiedad de mi pasado hubiera sido diferente. Sabemos que el pasado nos ha hecho fuertes, los momentos de sufrimiento nos han curtido y los momentos de felicidad nos han hecho seguir adelante, pero ¿Qué pasa cuando volvemos atrás constantemente? ¿Cuando pensamos que el pasado fue mejor?

Como dice la canción, ¿Deberíamos decir adios al pasado? ¿Escribir un punto y aparte en nuestra vida? ¿Pasar de página o de capítulo? ¿Sería realemente algo bueno? Creo que es imposible dejar de mirar atrás pero también que es imposible seguir adelante sin pasar página, entonces ¿Qué debemos hacer? Todos tenemos un punto de partida definido y un punto de llegada que intenamos definir constantemente. A veces nos perdemos este maravilloso viaje que es la vida pensando en lo que haremos mañana, dentro de un año o planeando nuestra vida. En definitiva, gran parte de nuestra vida nos la pasamos esperando ese momento oportuno en el que, se supone, haremos lo que siempre quisimos hacer. Sin embargo, ese momento llega y no nos damos cuenta o creemos que no es lo suficientemente bueno para nuestros planes. Siempre queremos más, algo más perfecto.

"La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado en hacer planes" Jhon Lennon

La mayoría de las personas viven pensando en el pasado, en los errores cometidos, en los puntos de inflexión, de grandes decisiones que no sabemos si fueron las adecuadas. La otra parte del mundo vive pensando en lo que vendrá, en el momento de las grandes decisiones, planean, reflexionan y atan todos los cabos para, llegado el momento, tomar la decisión adecuada. Así, solo queda una parte ínfima de la humanidad que prefiere vivir el presente, no siguiendo la máxima "Carpe Diem" sino disfrutando de las pequeñas cosas que el día a día se nos ofrecen. ¿Cuál de estas posturas es la más productiva, correcta o mejor para nuestra calidad de vida? Supongo que cada uno intenta hacerlo lo mejor que puede. La vida, para mi, es un juego del que no tenemos las reglas, nadie nos ha dicho cuál es la mejor forma de vivir, cómo seremos felices o cuándo llegará Nuestro Momento. "

"En la carrera la fatiga es normal, por eso hay que parar a respirar. Mira, el final es para todos igual" Violadores del Verso


No sé cual será la mejor solución. Supongo que hay que tener en cuenta el pasado en la medida en que gracias a él somos lo que somos, mirar hacia el futuro para hacer realidad nuestras metas o sueños y vivir el presente tal y como nos hace feliz y como nos gustaría recordarlo en un futuro.

"Después de todo sé que nada es permanente y que al impaciente se le olvida la miel del presente" Violadores del Verso

7/9/08

¿Qué Tal? ¿Te Ha Gustado?

¿Por qué los hombres siempre lo preguntan? Supongo que muchas veces es inseguridad o puede que solo curiosidad, pero vamos a ver, llevo media hora gimiendo ¿tú que crees? ¿Me habrá gustado o no?

Hay hombres que se preocupan demasiado por la duración del coito, por los movimientos, por la intensidad de los gemidos... de lo que parecen no haberse dado cuenta es de que cada pareja sexual es diferente. No podemos valorar una actuación por la intensidad de los gemidos porque hay mujeres que no gimen, respiran más fuerte simplemente; hay otras que gritan; otras que gimen poco aunque estén llegando prácticamente al cielo... el abanico de posibilidades es tan grande como el número de mujeres hay en el mundo. Incluso, me atrevería a decir, que dentro de una misma mujer pueden darse todas esas conductas dependiendo del lugar, de la situación, del momento... es tan subjetivo que entiendo que nos pregunten ¿Qué tal? ¿Te ha gustado? ¿Te has corrido?

El problema de esa pregunta es la última parte. Las mujeres, por lo general (siempre hay alguna afortunada por ahi) no tenemos un orgasmo por cada relación sexual que tenemos (ojalá). Si hablamos de orgasmos a través del clítoris probablemente sea más fácil, pero orgasmos vaginales, eso es otra historia. Conozco a muchísimas mujeres que no lo han tenido nunca (yo misma). Por eso, cuando nos preguntan si nos hemos corrido nos encontramos ante una encrucijada. Te puedo decir que sí, que me ha gustado, pero muchas veces cuando les dices que no te has corrido se quedan descolocados y quieren hacer que te corras. Eso a veces está bien, pero ¿cómo le explicas que solo el hecho de la penetración ya te gusta, que no es necesario tener que llegar al orgasmo siempre? no lo entienden.

Entonces, tú estás super a gusto después del coito. Es el típico momento en el que quieres tumbarte y relajarte, disfrutar del momento en SILENCIO. Pero no, porque él se empeña: 1) en que te corras; 2) en hablarlo. ¿No podemos dejarlo para después? Dame solo 5 minutitos y ya hablamos de lo que quieras.


También podemos encontrarnos con el típico motivado. Que sí, que está muy bien que se preocupen más de que tu obtengas placer que de otra cosa. El problema está en que algunos, no digo todos, no entienden que, aunque a las mujeres no se nos levante ningún miembro, una vez que nos corremos tenemos que darle tiempo a nuestro sistema nervioso para que se recupere. Y quieren que tengas un orgasmo tras otro, tras otro, tras otro. Al final la zona vaginal está tan irritada que apenas puedes ponerte las braguitas. El otro tipo de motivación es la duración. Dios mio, hay polvos interminables. Chicos, por favor, los polvos de 2 horas cansan, aburren incluso. Yo pensaba que era rara, que solo a mi se me irritaba la vagina de tanto "mete-saca" pero no. Una vez más, he encuestado a las féminas que me rodean y ¡sorpresa! nos pasa a casi todas lo mismo. Una vez que nos hemos corrido (aunque suene muy mal) seguir un rato nos gusta (depende de la mujer supongo) pero llega un momento en el que el gusto se convierte en aguante y el aguante en aburrimiento.

Nadie sabe donde está el momento justo, depende de la pareja, supongo. Es bueno hablar de ello para llegar a un placer conjunto, pero ¿tiene que ser justo después del polvo? no, por favor.

P.D: todo lo anterior se refiere a un número reducido de mujeres (al que yo tengo acceso) también habrá mujeres a las que los polvos de 4 horas les encanten, que tienen la capacidad de correrse 6 veces seguidas y a las que les gusta hablar después del coito.,incluso dependiendo del día habrá mujeres que les apetezca una u otra cosa... No quiero que tomen ninguno de mis post como generalidad. También hay tios que lo hacen genial, que lo entienden a la perfección y saben cuál es el momento justo. Depende de uno y de otro. El sexo es cosa de dos, y cada componente de ese dos es una singularidad.

(Thanxs Lio!)

4/9/08

Sex and The City

Hace ya casi una semana estoy enganchadísima a la serie Sex And The City, también conocida como "Sexo en Nueva York". Hasta que me puse a verla, la verdad, no me llamó en absoluto la atención. De hecho, siempre pensé que era una chorrada de serie. En cierto modo aún sigo pensando que lo es. Cuatro amigas cuyo hobby favorito es hablar de hombres, analizar sus relaciones amorosas y comprarse ropa y zapatos, en principio, no promete demasiado. No se parece mucho a mi vida, la verdad. Tampoco con la vida que quiero llevar dentro de 10 o 15 años. Pero es divertida y, en cierto modo, en la vida de toda mujer mucho de su tiempo es invertido en hablar de sexo, relaciones y de ropa.


Tarde o temprano hasta las mujeres menos femeninas respecto a ropa, maquillaje, zapatos y bolsos (vease yo misma) acaban cediendo. Siempre hay algún momento de cotilleo y de tonterías varias. Lo siento, pero hasta la mujer más inteligente, poco superficial, elegante, etc etc finalmente saca su vena femenina y marujea un rato con sus amigas/os.

A pesar de ello, no debemos olvidar que muchas veces los hombres son las peores marujas que puede haber. Porque nosotras somos víboras pero ellos pueden llegar a ser crueles. Es una verdad absoluta que las mujeres somos unas cotillas y unas zorras, competimos constantemente con las demás y muchas veces envidio a los hombres porque sus relaciones son mucho más sanas entre ellos. Son "coleguitas". Ahora, al igual que entre nosotras está el típico drama rollo "porque me ha contado X que me has puesto a parir, si tienes algo que decirme me lo dices en la cara eh? eh?", entre ellos está el rollo "caballeresco": "¿Estás mirando a mi piba? ¿eh? ¿eh?

Es cierto, ¿para qué negarlo? todas hemos puesto verde a alguien en algún momento de nuestra vida. Sin embargo, los hombres también lo hacen (y bastante a menudo a demás) pero eso no se dice ni se comenta. Ante la evidencia de que algunos de nuestros amigos hayan estado cotilleando toda la tarde ante unas cervezas las mujeres nos mostramos bastante incrédulas, nos sorprende.

Siempre pensamos que hablarán de fútbol, de culos, tetas y poco más. Pero en realidad, muchas veces (no con tanta frecuencia como la mayoría de las mujeres, eso también es cierto) se cuentan cotilleos sobre amigos desaparecidos ("esa novia que se ha echado, por lo visto hace poco le montó un pollo que te cagas en el bar solo porque habló con la Silvia") o de posibles polvos ("Pues Marta está de puta madre, además me han contado que ya no tiene novio" o "¿Que si María tiene novio? Si, tio pero es un imbécil, van a durar lo que yo te diga") y un largo etc.

Los hombres se ríen de las mujeres que ven series como Sexo en Nueva York. Pero estoy segura de que si hicieran una serie de cuatro amigotes que se pasaran el día hablando de tías, sexo y fútbol, ellos la verían. Apostaría por ello.

Y yo, que quieren que les diga, me parto con los comentarios de Samanta, con la ingenuidad de Charlotte, los comentarios afilados de Miranda y la vida amorosa de Carrie...

P.D: Buscando una imagen para incluir en el Post he desubierto que, de hecho, la adaptación de la serie en versión masculina está en marcha: "Manchild". Ya veremos qué tal se les da el lado opuesto de la historia.


3/9/08

Si No Me Apetece, No Me Apetece



Gracias a Dios las confesiones entre amigas no han pasado (ni pasarán, espero) de moda. Hace tiempo que me viene preocupando un estado de ánimo que, para mi, no era normal: la apatía sexual. Hay temporadas o épocas en las que no me apetece si quiera un pequeño roce sexual. Pensaba que era la única, pero después de encuestar a casi todas las féminas que me rodean resulta que es un sentimiento general. Que hay momentos en que, simplemente, no nos apetece. Los hombres esto, por lo general, no lo suelen entender y para ellos un "no me apetece" repetido en más de 2 ocasiones consecutivas se traduce en: no me gustas sexualmente, la relación ha perdido la pasión, etc etc.

Al final resulta que los hombres también se rayan con estas cosas. Se sienten rechazados sexualmente y, esto, afecta a su "ego", "hombría" o qué se yo. Lo peor de todo es que, después de contrastar experiencias, hay hombres a los que por mucho que les digas que no te apetece y tal siguen intentándolo y les da igual lo mal que tú te sientas. Sé que no lo hacen con mala intención, con la intención de hacernos sentir mal. A lo mejor es que piensan que nos pasa algo similar a ellos: con un poco de magreo y cuatro besos bien dados se les levanta y ya no hay quien les pare. Pues no señor, a las mujeres no se nos levanta nada. Si mi libido está más o menos al nivel del metro de la línea 6 (es decir, muy muy abajo) no va a subir de repente.

Pero claro, muchas veces cedemos por complacerle, por no hacerle sentir mal. Pero ¿y luego? resulta que algunas mujeres se quedan echas polvo y no saben porqué, tienen ganas de llorar incluso. Yo creo que es simplemente porque han hecho algo que realmente no les apetecía y es como un engaño a sí mismas. ¿Y ellos? tan campantes, a gusto tirados en la cama sin siquiera caer en la cuenta de que su estupendo estado de ánimo y relajación ha sido conseguido a costa de que otra persona se sienta mal. Por que no digo que tengan la culpa los hombres, pero es algo que deberían saber. Estoy segura de que, en la mayoría de las relaciones, ellos no se dan cuenta de esto. Si a que ellos no se plantean que su pareja pueda tener un nivel de libido = 0 en determinados momentos, le sumamos que muchas no dicen nada, ni se lo explican, tenemos una ecuación perfecta de incomunicación y frustración por ambas partes.

No quiero generalizar, también hay hombres con épocas de "apatía sexual" (menos, pero los hay) o que entienden que no nos apetezca y lo respetan. Pero, hablando de los que no lo entienden, el estado de ánimo de la mujer empeora cuando ve que a su pareja sexual le da igual el hecho de que a ella no le apeteciera, el hecho de que nos sentimos mal teniendo relaciones sexuales sin ganas. Puede que no apetezca y luego nos entren unas ganas impresionantes de echar un polvo, claro que sí. Pero por lo general si no apetece, no apetece. Y claro, llegan las discusiones: hace una semana que no echamos un polvo, ¿cómo crees que me siento yo? (dice él) y ella: pero si no me apetece ¿qué quieres que haga? ¿te da igual que echemos un polvo aún así? y bla bla (largo etc) al final, por lo general, la mujer cede porque piensa que no es normal que no le apetezca. Pues no señoras, es normal.

Lo peor de la historia es que estas épocas suelen darse (por lo que he sacado en claro de mis "encuestas") cuando la relación lleva ya largo tiempo y puede estar algo desgastada. Cuando en muchas parejas el sexo se convierte en algo monótono y en el que cada uno va a lo que va: a tener un orgasmo. Perfecto, él se lleva su premio, pero nosotras, después de 15 minutos de "mete-saca" no hemos sacado nada en limpio. Porque si por lo menos tuviéramos un orgasmo la cosa cambiaría.


He llegado a la conclusión de que las mujeres nunca, nunca (repito NUNCA) deberíamos hacer eso. Las cosas se hablan y si no lo entiende pues a freir chuchangas, como se dice en mi islita. No sé cual es la causa pero muchas mujeres tienen en mente que debemos complacer sexualmente a los hombres. No sé si es por algún gen que nos queda de la época en que vivíamos en cuevas o porque la sociedad nos hace ver algo así. Lo que sí se es que es super machista y que no debería ser así. Si no apetece, no apetece. Y punto.

También podemos ponernos en el lado contrario. Cuando a un hombre no le apetece echar un polvo, que tiemble el mundo. La mujer, por lo general tampoco lo entiende. Se pone "llorosa" y comienza el: pero ¿qué pasa? claro, ya no te gusto. ¿No te atraigo físicamente? y él: que no es eso, que estoy cansado. y ella: pero si siempre te apetece...

Ese es el momento clave, en el que la parte que lo intenta comienza a intentarlo con más ansias. El punto de inflexión en el que todo cambia es en la parte que recibe los besos, las caricias y las intentonas: si es un hombre probablemente la mujer se lleve consigo un buen polvo. Si es una mujer, simplemente hay un polvo. ¿No han notado la diferencia entre un polvo en el que ambas partes lo desean, en el que los cuerpos parecen tener vida propia, en el que la mente se nubla... y otro polvo en el que simplemente prima la necesidad física de "descargarse" por alguna de las partes?

Una amiga me decía: es que yo prefiero echar un polvo, aunque no me apetezca, a "empujarle" (no sé si usó este término u "obligarle") a tener que masturbarse. Ante estos, queridos lectores, mi cara se contrajo hasta límites insospechados, pensé que nunca volvería a recuperar mi expresión normal. Me quedé blanca y, por supuesto, flipada. Puede sonar catastrofista y bastante mal, pero creo que hemos pasado de un machismo en el que el hombre incluso podía obligar a su mujer a complacerle sexualmente a otro machismo en el que nos "obligamos", convenciéndonos de que es lo correcto, nosotras mismas. Y a todas estas ellos no se enteran de la misa la mitad porque, como siempre, las mujeres no abrimos la boca y les dejamos en la inopia más absoluta al respecto.

El sexo es algo que debería ser disfrutado cada vez que lo ponemos en práctica. No una "obligación de pareja".

1/9/08

BlogDay 2008!




Soy una bloguera horrible.. Acabo de enterarme de que hoy es el Blog Day. Como buena anfitriona tengo que reomendaros los que para mi son los 5 mejores blogs que he leído, que leo o que he descubierto por ahi. Pues bien, aunque tengo una lista como de 20 blogs que leo a menudo (y aunque debería estar estudiando) me apetece un montón! Además de los ya recomendadísimos Chapi Escalata, Imbecilidades de Lo Habitual y El Cuarto Sin Ventana (links a la derecha del blog) tengo unos cuantos más que me gustaría leyeran algún día, en un ratito:


- Regina ExLibris: cargado de ironía y de anécdotas que, como mínimo, hacen que sonria. Regina, librera, te cuenta el día a día en su librería a la vez que te recomienda uno o varios libros. De lo mejor para reir, aprender de literatura y para entender un poco a esas personitas que nos pueden ayudar a encontrar Nuestra próxima lectura.

- Crónicas desde Tokio: interesantísimo blog con fotografías, indicaciones y mil anecdotas en Tokio. El autor, un nómada sin remedio, comienza su blog con la siguiente frase: Hay gente que dice que llegada una edad es hora de asentar la cabeza. Decepcionémosles.
Juzguen por sí mismos.

- Diario de Superwoman: botácora de una super mamá que, con dos pequeñas criaturitas a cuestas, en el que más de un día me he encontrado agradables sorpresas. Hablando de todo un poco, podemos aprender mucho de ella.

- Ni Libre Ni Ocupado: gran blog. Ganador del premio al mejor Blog 20minutos en 2006. El autor es un taxista madrileño que, simplemente, cuenta sus experiencias de cada día. Hay que ver la fauna que hay por ahí suelta.

- Perdonen las Disculpas: llegué a él a través del "diario de Superwoman". Magnífica lectura, me encanta leerlo en cuanto es actualizado.

Ya me dirán que opinan!! Igual debería haber dividido en secciones los blogs (rollo: ciencia, literatura...) pero como la mayoría son blogs para aprender de las personas y no para absorver información sin más no sabía muy bien cómo hacerlo.

Un beso para todos, ahora sí, hora de estudiar! Piensen mañana en mi, mientras sufro en el horrible examen de Derecho Tributario II y deséenme suerte!

¿Te he Contado Ya Lo que Me Pasó Ayer?

Acabo de leer este post y, reflexionando sobre ello, he llegado a la conclusión de que las personas no nos entendemos. Nunca lo haremos. Puede que encontremos un espejismo de entendimiento, un punto medio en el que todo va bien, pero si realmente explicáramos cada cosa que decimos nuestro interlocutor quedaría mudo del asombro. Cierto es que hay cosas que solo tienen un significado, pero muchas veces no es así. Tal y como ocurre en el post que leí, podemos mantener una conversación aparentemente coherente y no estar enterándonos de nada.

Buscando un término medio de comunicación, descubrí (más bien asimilé) que podemos clasificar a las personas, muchas veces, por lo que sale o no de su boca.

Así, podemos encontrarnos (más bien tropezarnos) con personas que lo explican todo y que te cuentan absolutamente TODO lo que se les pasa por la cabeza, tanto si es interesante como si no. Comienzan a explicarte lo que les pasó en la panadería pero, claro, primero tienen que contarte qué ropa llevaban, lo que pensaron por el camino, con quién se encontraron y, por supuesto, quién es esa persona, con antecedentes penales incluidos. Este tipo de personas, cuya incontinencia verbal no siempre es incómoda, no sabe resumir. Simplemente, creen que todo es importante, lo cual, en cierto modo está bien pero hay días en los que es insufrible.

Por su parte, también están l@s MUTIS, es decir, las personas que no dicen "esta boca es mia". Que puedes conocer desde hace años y de repente caer en la cuenta de que no sabes casi nada sobre sus opiniones o su vida en general: ¿Tiene hermanos? ¿Le gustan los macarrones? ¿Qué bebe cuando sale de fiesta? ¿Sale de fiesta? y, en resumen, ¿Cómo es? ¿Le gusta viajar? ¿Le gusta leer?
En realidad son datos básicos de una persona con la que has mantenido una relación durante varios años, pero no lo sabes. Ese es el momento en que empiezas a preguntar, pero claro, la otra persona, acostumbrada a no soltar prenda se siente incómoda. Supongo que a mi también me pasaría si no fuera porque respondo todo lo que me preguntan sin cuestionarme el porqué. No obstante, si tienes una relación de "colega" o "conocido" en el momento en que empieza a fusilarte a preguntas lo mínimo es que flipes y cuando reaccionas ya empiezas a sentirte incómodo.



Todo esto me llevó a pensar que los humanos estamos obsesionados con guardarnos información, con mantener una parcela de intimidad que nadie más sepa que está ahi. Queremos controlar el flujo de información que sale por esta boquita nuestra. Porque hasta las personas que mas hablan tienen secretos, porque hasta ese amigo que no para de hablar en 2 horas guarda información reservada. Información que cree es más suya, más íntima.

Muchas personas no son capaces de conectar con las personas que son más herméticas por eso, porque quieren información sobre ellas y, al no recibirla, se aburren, pierden interés, porque la información para ellos es sumamente importante (o eso parece). Las personas herméticas, es cierto, a veces desesperan porque hay que sacarles la información a cucharaditas, porque no queremos compartir información gratuitamente, es decir, no te voy a contar hasta mi último pensamiento si tú no me cuentas ni lo que hiciste ayer. Pero cuando te cuentan algo, sabes que es importante. No malgastan saliva contándote chorradas, por eso en cuanto abren la boca te sientes especial. Porque así te demuestran que confían en ti, que eres importante.

No por ello hemos de pensar que los que te cuentan su vida en cuanto se presentan son un libro abierto y asumirlo, sin más. Detrás de esa cascada de palabras esconden algo de suma importancia: su mundo, su visión de la vida. Llegar hasta ese manantial es algo increíble porque te sorprenden. De repente un día llegan y te dicen: ayer me acabé de leer un libro sobre el cambio climático/la guerra de vietnam/Nietsche/los filósofos griegos... o te dicen: buah, me encantaría irme de viaje a la Antártida. Y cuanto menos tú te sorprendes. Ahí empieza una conversación que hace que no salgas de tu asombro porque te cuenta y te explica y, joder, aprendes un montón sobre esa persona en apenas media hora. Mucho más que las ochocientas mil horas que te has pasado escuchando historietas variadas sobre el día a día.

Sé que jamás encontraré el punto medio (yo soy de las que padecen incontinencia verbal) pero creo que todos deberíamos poner algo de nuestra parte y, sin pasarnos de hablar, llegar a un mínimo entendimiento. Que si hay un malentendido y lo notas, lo expliques, pero no todo merece ser comentado.

"Nunca Tantas palabras dijeron tan poco"

"Hay miradas que no necesitan explicación"